Su recuerdo aún apremia mi corazón, me deja sin consuelo
cada vez que rememoro aquella pasión.
Las lágrimas quieren salir, para arrojar cada ilusión rota
por la basura; los ojos se quieren cerrar para darle paso a la cordura.
Te estoy hablando y no escuchás, te llamo aunque sé que no
vendrás… Lo único que consigo es ridiculizarme ante el payaso de mis
pesadillas, que contesta súplicas con risas, llantos con indiferencia, amor con
falsa amistad, burlas, mentiras, incomodidad… aunque no lo creas, ya sé toda la
verdad.
Si mis sueños están divididos, si mi corazón está
compartido, si a cada paso tengo un recuerdo en la cartera y un presente sobre
la cabeza… Si nunca te olvidé, si lo superé, si siempre sos el mismo payaso
burlista del ayer… ¿Por qué, digo por qué, pude llegar a amarte como te amé?
¿Por qué, repito, por qué, siento algo por él también?
Porque tú fuiste el ideal jamás soñado, y él el paladín que
toda mi vida había esperado… Un amor,
una obsesión, y una decisión que se sola se tomó, rumbo al destino al que ya
partió.



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