El amor es como un dolor de cabeza, se puede curar con varios remedios, o hasta a veces, se va solo...
Desearía nunca enamorarme, pero quisiera amarlo con locura. Creo que lo que logra atraparme una y otra vez son su niñez prolongada, sus ojos musgosos y su sonrisa apenada.
Debería dejarlo ir, seguir mi camino como antes de sufrir. Pero el dolor se vuelve placentero, y enseñarle a vivir es lo que quiero.
Si recién llega y ya conozco todas sus mentiras, si hace poco lo conozco y sé de memoria cada uno de sus defectos, si es todo lo que nunca soñé disfrazado de perfección... Si todo esto es con lo que tengo que lidiar, ¿qué es lo que hace que me quede acá?


